EL DÍA QUE ME CONVERTÍ EN MADRE

E

l día que me convertí en madre pasaron muchas cosas que, a priori, yo no vi venir.

Luego, con el tiempo, fuí descubriendo todo lo que había estado pasando a mis espaldas. No es que me escondieran nada, no!, simplemente es que en mi capacidad de adaptación al medio , tengo incorporado un pequeño botón de “retard” que, como su propio nombre indica, se activa con un retraso considerable. Un sencillo y simple mecanismo de defensa personal.

El día que fui madre por primera vez, me convertí a su vez en Ratoncito Perez, en Rey Mago, en Papanoel y en una Super Nanny con el bolso de Mary Poppins. Me convertí también en una pésima aspirante al delantal blanco de Master Chef, en taxi Driver (no en plan Robert de Niro, pero cerca), en alumna avanzada del turno de noche de la enfermera Callista Roy, y en narradora principal de las historias de los hermanos Grimm.

He caminado por parques infantiles sobre tacones de 12cm desafiando en duelo equilibrista al mismísimo Philippe Petit. He llevado la nariz de payaso con tal salero que arrancaría sonoras carcajadas al Charly River, y he llenado horas incontables inventando juegos infantiles o adaptando los ya existentes.

Ahora voy por segundo de psicología.

Es una ironía, no he comenzado una carrera nueva, sigo con la mía, que la compagino con la de “madremultitasquing 2.0”, que estudié en clases presenciales interminables de 24/7, librando únicamente, previo pago de niñera Mary Poppins 2, algún viernes o sábado por la noche, o si la familia se presta, algún fin de semana que alargo y exprimo a más no poder!.

Pero qué ironías tiene la vida, porque cuando me convertí en madre empecé a hacer todas aquellas cosas que hacía mi madre y yo tanto odiaba:

  • Obligarles a comer verdura todos los días (¿quien come brócoli a diario?)
  • Soy poseedora de argumentos “imposibles” de rebatir. Vamos, que eso de “porque lo digo yo y punto” va seguido casi de un amén!. ¿Cuando?
  • El tema luces. Me sorprendo a mi misma casi detectando, cual radar fotosintético, todas las luces que mis hijos van dejando encendidas a su paso, y claro, a esto le sigue la gran frase heredada  “¿vosotros creéis que tengo acciones en Endesa?”. Grande mi madre!.
  • Para los que tenéis hermanos; ¿Os acordáis de aquella frase de vuestra madre cuando os peleábais? “cómo tenga que ir os vais a enterar!!. Pues tiene su efecto oye, las discusiones se acaban por arte de magia.
  • O la que más me gusta, Ese típico “desaparece/aparece”, ese truco es muy grande, casi de los mejores de las madres y os aseguro que yo lo bordo:
    • “mamá, ¿donde están mis zapatillas?”
    • ¿en su sitio?
    • No, no están!
    • has mirado bien!
    • No están!!
    • cómo vaya yo y estén te enteras!!
    • (Y claro, las zapatillas se acojonan y aparecen!!!)….

Y todo esto me hace recordar un súper monólogo de Luis Piedra Hita que acaba con una gran frase que me viene de perlas:

“Dios no existe, son los padres!!!”.

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